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Por Pablo Cateriano

Enero 17, 2024

Daniel: un visionario

Conocí el fantástico mundo de Procter & Gamble (hoy P&G) gracias a Daniel Campos. Brasileño, de hablar muy rápido, inteligentísimo, estudió para ser astronauta, pero terminó en la empresa líder mundial en productos de limpieza e higiene personal. Llegó al Perú a ocupar la gerencia general hace ya casi dos décadas. Y, afortunadamente para mí, no quería empezar a trabajar sin tener al lado una agencia de Relaciones Públicas, pues el gerente del área, Rodolfo León, estaba a punto de jubilarse, y su reemplazo aún no llegaba. Así es que el gerente general saliente, mi amigo Jaime Raygada, convocó un concurso de agencias que gané.

Daniel fue el primero de todos mis clientes de entonces que vió el aluvión que se venía con las redes sociales. Por eso lo recuerdo. Quería adelantarse, como en todo. Más aún, si sabía que manejaba el presupuesto de medios más apetitoso del mercado. Así, involucró a empleados, agencias de publicidad y Relaciones Públicas, proveedores, a todos, en su visión. Las campañas, lanzamientos, promociones, ofertas, empezaron a privilegiar el trabajo con los medios digitales. Y mensualmente veía con él el resultado del trabajo y planificábamos con su equipo el siguiente mes.

Transmitir el espíritu de una empresa casi bicentenaria (fue fundada en 1837 por los concuñados Willian Procter y James Gamble, a instancias de su suegro) no era ni es tarea fácil. Es bueno recordar que años antes de su unión, William fabricaba velas y James, jabón. Hoy, la firma produce más de cien marcas (muchas muy famosas) en más de 160 países. El gran salto lo dieron durante la guerra civil estadounidense, cuando el Ejército de la Unión les encargó el abastecimiento de velas y jabón. Parece un cuento, pero así fue.

El gran reto de Daniel -además de vender- era cuidar y agrandar el prestigio de una empresa global, que es un ejemplo de buen manejo, en permanente crecimiento y sobre todo muy creativa en el desarrollo de marcas (tanto, que muchas de ellas son motivo de estudio en diversas escuelas de management en el mundo). Y, para alcanzarlo, empujó el uso del internet, pero sin descuidar los medios tradicionales. Sabía de su importancia y sobre todo prestigio.

Daniel no perdía ocasión para hablar con grandilocuencia y profundo conocimiento de P&G. Y se preparaba con gran dedicación y empeño para cada presentación que tenía. Todas eran importantes para él. Recuerdo que un buen día Gonzalo Carranza nos pidió una entrevista con él para una de las páginas de G de Gestión, la flamante publicación mensual del principal diario de negocios del país que él dirigía. Apenas la leyó (la había hecho David Reyes) me llamó y me dijo que había cambiado de planes, que le daría la carátula y además cinco páginas interiores. Y así salió en la edición No 8 de julio de 2011. Así era Daniel, un visionario.